Cuando la mujer a la que le llamamos “HA” solicitó un permiso para venir al Hospital Hadassah desde Gaza, no sabía que haría una contribución significativa al entendimiento del Centro Médico Hadassah sobre la genética del metabolismo de los lípidos.

HA aún no había sido diagnosticado con la extremadamente rara enfermedad llamada Lipodistrofia Generalizada Congénita (CGL).

Las lipodistrofias son un grupo de enfermedades inusuales caracterizadas por pérdida parcial, generalizada o ausencia de grasa. La característica clínica de CGL es la falta casi total de grasa corporal y muscularidad extrema, presente en el momento del nacimiento. Estos individuos, estimados en todo el mundo en aproximadamente uno de cada diez millones, desarrollan niveles extremadamente altos de triglicéridos, resistencia a la insulina y complicaciones asociadas, como diabetes mellitus, enfermedad del hígado graso, síndrome de ovario poliquístico e hipertensión. Los genes implicados en CGL tienen un papel en la diferenciación y la función de las células grasas, y en el procesamiento de la grasa en otros tejidos. ¡El paciente de Hadassah tenía un colesterol total de 1,314, triglicéridos de más de 8,000 y un LDL de 1,260!

Una vez que el cardiólogo de Hadassah, el Dr. Ronen Durst, junto con el estudiante de medicina Koby Gorin, hicieron el diagnóstico, evaluaron a la familia del paciente con el objetivo de determinar la mutación específica. Encontraron a seis miembros de la familia afectados e identificaron una nueva mutación del marco de lectura en el gen AGPAT2.

AGPAT2, ubicado en el cromosoma número nueve, codifica una enzima que es un intermedio clave en la biosíntesis de las grasas en el cuerpo. El equipo de Hadassah está trabajando para comprender el mecanismo molecular de este gen, que ampliará la comprensión del metabolismo de las grasas en esta enfermedad y en la población general.

Actualmente, el tratamiento más efectivo para CGL es leptina recombinante, que puede conducir a una reducción en los niveles de triglicéridos y resistencia a la insulina. Quizás, señalan los investigadores de cardiología, su trabajo finalmente conducirá a una terapia genética para CGL y otras vías para el tratamiento de anomalías en el metabolismo de las grasas.