En el 2005, Ambat y Nagdo Eyob, inmigrantes del distrito lejano de Quara, en el norte de Etiopía, estaban emocionados de tener a su noveno hijo. En el sexto mes de su embarazo, Ambat tuvo una hemorragia y fue llevada a Hadassah de inmediato. Los médicos de Hadassah salvaron su vida y le hicieron cesárea para recibir al bebé; el pequeño pesaba solo 600 gramos, por lo que lo metieron a una incubadora de alta tecnología en la Unidad Neonatal Rosalie Goldberg (uno de los proyectos especiales de Hadassah Internacional).

Durante tres meses y medio, Ambat y Nagdo observaban a su pequeño hijo. “El personal fue increíble, como si fuesen mis padres”, dijo Ambat. La pareja nombró a su hijo “Baruch”, lo que significa bendición en hebreo. Ambat dijo: “Todos los que apoyan al Hospital Hadassah también merecen una bendición. Muchas gracias”.

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