El trabajo del Dr. Shahar Arzy, director de la Clínica de Neuropsiquiatría de la Organización Médica Hadassah y el Laboratorio de Neuropsiquiatría Computacional de la Universidad Hadassah-Hebrea, aparece en el número de The Lancet Psychiatry del 4 de septiembre de 2017.

El estudio del Dr. Arzy, en colaboración con colegas de Berlín, involucró a 43 pacientes con una forma particular de inflamación cerebral grave. Utilizando la resonancia magnética funcional (MRI), el equipo de investigación fue capaz de presenciar cambios en las conexiones dentro de las redes cerebrales de los pacientes.

Los individuos que sufren de esta forma particular de inflamación cerebral llamada “encefalitis del receptor anti-NMDA”, presentan síntomas neuropsiquiátricos graves, incluyendo psicosis, déficit de memoria y trastornos del movimiento. Sin embargo, la forma en que la disfunción específica conduce a estos síntomas clínicos no se entiende. ¿Los síntomas surgen de un impedimento en regiones específicas del cerebro? ¿Surgen de las interacciones entre estas regiones dañadas? Las respuestas siguen sin conocerse.

En este estudio, el equipo de investigación del Dr. Arzy observó 43 individuos sanos, con edad y sexo, junto con los 43 que tenían encefalitis. Aunque la RM estructural resultó ser normal en 31 de ellos, (72 por ciento) de los 43 pacientes, los investigadores informaron que observaron “alteraciones generalizadas de la conectividad funcional” y que estas alteraciones se correlacionaron con lo que vieron clínicamente. Los autores explican que “el deterioro de la memoria se correlacionó con el hipocampo y la conectividad de la red medial-temporal-lóbulo, mientras que los síntomas similares a la esquizofrenia se asociaron con cambios de conectividad funcional en las redes frontoparietales”.

Como resuenan los autores: “Este estudio revela un patrón característico de alteraciones de la conectividad funcional del cerebro entero en la encefalitis anti-NMDAR que es muy adecuado para explicar los principales síntomas clínicos del trastorno”. También señalan que sus hallazgos podrían ser igualmente relevantes para otros trastornos neuropsiquiátricos, como la esquizofrenia.

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