Por casi medio año, Miri Eliahu no podía hablar; su voz se convirtió en un chillido que asustaba a sus nietos. Después encontró la clínica de voz del Centro Médico Hadassah y en tan sólo 81 minutos, su voz estaba de regreso.

Cuando la tos y laringitis de ésta joven abuela no parecía desaparecer, fue a ver a su médico local. También vio a un terapeuta del habla por meses, pero nada ayudo. Miri pasó de ser una persona extrovertida y con vida a una persona silenciosa.

“La señora Eliahu estaba afónica”, dijo la Dra. Tali Landau Zemer, especialista de Hadassah en problemas vocales. “El diagnostico de la afonía puede ser un problema confuso y difícil para los médicos que no lo han visto, e incluso más difícil para los pacientes. Sin la voz, uno puede sentirse impotente, e incluso, las tareas simples como tragar comida pueden resultar muy dolorosas. Afortunadamente, existen varios métodos de tratamiento, dependiendo la gravedad del caso; la cirugía es nuestra última opción”.

La señora Eliahu comenzó con el tratamiento de terapia del habla de Sherry Lotem, quien le hizo varios ejercicios; la Dra. Landau explica la gran importancia de estos ejercicios:

“¿Sabes como la gente siempre dice que no debes susurrar cuando estas perdiendo la voz? Eso no es porque vaya a lastimar tus cuerdas vocales, sino porque el susurrar puede enseñarle a tu cerebro a cambiar la forma en la que hablas, para que así no utilices la voz de manera correcta. Existe un cambio en ele cerebro que se debe vencer, y esto se puede hacer con los ejercicios correctos. Primero le enseñas que la persona puede hacer un sonido, como tosiendo; después le enseñas a hablar nuevamente. En poco tiempo, las cuerdas vocales vuelven a tomar su forma original para trabajar”.

La Dra. Landau recuerda que tuvo un paciente de Estados Unidos que se fue a Israel. “No había hablado por año y medio”, dijo ella. “Él estuvo 10 días en Hadassah para que lo ayudaran. Cargaba con una libreta a todos lados para poder anotar lo que quería decir. En tan sólo una hora le devolvimos su voz”.

“Escuche mi voz y pregunté si realmente era yo”, dijo Miri. Su primer llamada fue a su marido. “¿Reconoces mi voz?”, le preguntó a él. “Soy tu esposa y te digo que ha sucedido un milagro, un milagro de Hadassah”.

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