Un tipo diferente de sedación quirúrgica pediátrica: la historia de Maya

Últimamente, dejo que mi intuición me lleve al hospital. Me visto, me pongo una nariz roja, y pregunto a mi corazón, “¿A dónde? ¿Quién primero? ¿Quién necesita más un payaso ahora mismo?

Esta vez decidí acompañar a alguien a la cirugía. La enfermera Dorrit me dirigió a Lucy, de seis años y medio. Ella se mantenía cerca de su mamá y estaba temblando de ansiedad.

Me acerque suavemente, pero la muchacha me rechazó rudamente. Ella no quiere que me acerque a ella, cada vez más asustada.

Me fui. Unos minutos más tarde, volví a ofrecerle a la chica la oportunidad de escucharme tocar mi canción favorita en el Kalimba. La chica se niega de nuevo, pero su madre está de acuerdo en que yo juegue con ella. Por lo que su madre se presto a ayudarme y cantamos y jugamos juntas.

Lucy seguía sin cooperar. Ella nos miraba desde una equina con mucha curiosidad.

De repente un grupo de doctores y enfermeras vinieron para llevarse a Lucy para la cirugía. El payaso se puso nervioso y dijo: “¿Qué? ¿Vas? ¿A dónde vas? ¿Qué hay de mí? ¡Quiero ir también !!!!! “

Voltee a ver a  Lucy y le suplique: “¡Quiero ir contigo!!!! ¿Puedo? Por favor, déjame ir, porque a mi no me dejan entrar y quizás contigo me dejen! “

Sorprendentemente Lucy respondió: “Sí. ¡Ven con nosotros!”

Seguí a Lucy con entusiasmo. Cuando llegamos a la puerta de la sala de operaciones, Lucy se detuvo, estalló en lágrimas histéricas y se negó a acercarse.

Salté de inmediato, me puse al lado de Lucy, y dije en voz alta: “Yo tampoco voy a entrar. ¡No queremos! No entraremos.

Lucy se aferró a la pared y yo la seguí.

Después de un minuto, me incline a su altura y le susurre: “¡No vamos a entrar! Yo tampoco voy a entrar. ¡¡¡¡Quiero estar contigo!!!! Todo el mundo nos está mirando. Todo el mundo se ve muy aterrador verdad??

De repente Lucy toma mi mano en la de ella y me dice: “Vamos. Nos iremos”

Y nos fuimos.

Fuimos muy felices de escapar juntas.

Encontré un lugar vacío en la sala con dos sillas y nos sentamos. Nadie entró en nuestro espacio íntimo. Estábamos solas. El equipo que vio la elección de Lucy cooperó y me deja tomar todo el tiempo que se necesita para calmarla y construir un canal de comunicación que permita más cooperación de Lucy.

Hicimos todo: burbujas de jabón, respiración, maquillaje, pegado, plegado y lanzamiento. Nos lo pasamos muy bien y nos reímos mucho. Lucy me invitó a ser el payaso en su fiesta de cumpleaños.

Cuando se requerían ciertas pruebas, el personal pedía permiso a “el payaso”, que pedía permiso al jefe de la habitación, Lucy.

Siempre que Lucy se sentía intimidada por los médicos, inmediatamente nos cubrimos la cara y gritábamos: “¡No estamos aquí! “Nos asustas”.

Lucy se tomó media hora para calmarse y casi olvida la ansiedad que sentía.

Cuando Lucy tuvo que tomar un sedante antes de la cirugía, se negó. Después de explicarle que tenía sed y yo lo quería beber, ella confió en mi decisión y aceptó cooperar.

Fuimos a la sala de operaciones como una banda. Cantaba y Lucy se relajaba lentamente, jugando en la kalimba y quedándose dormida en medio de la canción. Nehama (Boola-Boola) Perel

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