Una niña de un año de edad, residente de Beit Shemesh, fue evacuada por los equipos de rescate a la unidad de traumatología del Hospital Hadassah Ein Kerem tras un accidente doméstico en el que se le clavó un pincho metálico en la cabeza.

Según su familia, la niña se cayó del sofá de su casa de cabeza sobre una cesta de ropa metálica. Durante la caída, el pincho se le clavó en la cabeza, provocándole gran pánico. A pesar de la lesión, la niña permaneció completamente consciente.

Fue atendida por personal del Servicio de Urgencias Pediátricas y por neurocirujanos. Las pruebas de imagen mostraron que el pincho no había penetrado el cráneo, sino que estaba incrustado superficialmente. Por consiguiente, se consideró innecesaria la cirugía.

Según la Dra. Lea Sarna Cahan, especialista en medicina de urgencias pediátricas, el objeto extraño fue extraído cuidadosamente tras una evaluación médica.

«Tras la extracción del pincho, se realizó una nueva exploración de la zona lesionada», declaró la Dra. Sarna Cahan. La incisión se limpió y suturó cuidadosamente, y el niño fue trasladado al Servicio de Urgencias Pediátricas para observación.

El neurocirujano principal, Dr. Andrés Vargas, declaró: «Fue pura suerte que el pincho se quedara incrustado en el cráneo y no lo perforara. La unidad de traumatología determinó que no se trataba de un caso que requiriera cirugía, y la lesión se trató localmente, sin daños significativos».

Se espera que el niño reciba el alta en los próximos días y retome sus actividades normales.

Tras el incidente, los médicos quisieron transmitir un mensaje importante al público. El Dr. Sarna Cahan recalcó que, en cualquier caso en que un objeto punzante o un cuerpo extraño se encuentre incrustado en el cuerpo, no se debe intentar extraerlo por cuenta propia, sino que se debe buscar atención médica.