«Considero a cada paciente como si fuera de mi familia», dice Mahmoud Gaber. «Todos los pacientes tienen miedo. Cualquier cosa relacionada con el corazón da miedo».

Gaber, de 29 años, es técnico en cateterismo cardíaco en la Organización Médica Hadassah. Asiste a los cardiólogos en la realización de procedimientos mínimamente invasivos para diagnosticar y tratar enfermedades cardiovasculares. Prepara a los pacientes, maneja equipos avanzados de imágenes de rayos X, monitorea los signos vitales y se asegura de que haya un campo estéril mientras los médicos insertan los catéteres en los vasos sanguíneos.

Quizás se piense que los pacientes no aprecian la calidez de un técnico, sobre todo de uno joven, pero Gaber es uno de los ocho miembros del personal de Hadassah que recibieron recientemente el premio «Medicina con Alma» de este año.

La tranquilidad que Gaber brinda a los pacientes es tan apreciada que, en un concurso a nivel hospitalario, fue elegido por los pacientes y sus familias debido a su compasión.

«Todos queremos que nuestros familiares reciban la mejor atención y sean tratados con respeto», dijo Gaber. «Eso es lo que tenemos que hacer por nuestros pacientes. Me sentí muy feliz y sorprendido cuando me comunicaron que había recibido el premio».

Gaber creció cerca de Ein Kerem, en el pueblo de Abu Ghosh, a diez kilómetros al oeste de Jerusalén. Estudió Ingeniería de Dispositivos Médicos en Jerusalén. «La Ingeniería de Dispositivos Médicos combina mis dos pasiones: trabajar con pacientes y el avance tecnológico», afirma.

Al finalizar sus estudios, realizó una pasantía de diez meses en Hadassah, donde trabaja desde hace tres años.

«Siempre quise trabajar en Hadassah», dice Gaber. «Había oído que era un excelente lugar para trabajar y he comprobado que es cierto».

«Realmente amo mi trabajo. Estar de guardia en mitad de la noche y tener que trabajar bajo presión, en un entorno de ritmo acelerado, puede ser un desafío, pero siento que formo parte de algo importante. Nuestro laboratorio de cateterismo está en constante evolución y yo evoluciono con él. La mayoría de los procedimientos que antes requerían cirugía a corazón abierto ahora se realizan en el laboratorio de cateterismo. El corazón es el mismo, las arterias son las mismas, pero cada día se aprende algo nuevo. Como parte del equipo de cardiología, tengo la oportunidad de ayudar a salvar vidas. ¿Qué más se puede pedir?»