Ozempic, Mounjaro y otros medicamentos de la clase GLP-1 han transformado el tratamiento de la diabetes y la obesidad. Pero, ¿podrían también alterar la forma en que las personas perciben los olores y los sabores?
Los hermanos Jonathan y Nir Zontag, investigadores de la Organización Médica Hadassah (HMO, por sus siglas en inglés), se propusieron investigar esta cuestión. Su estudio más reciente, publicado en la revista *JAMA Otolaryngology–Head & Neck Surgery*, analiza un posible efecto secundario de estos fármacos, utilizados actualmente por millones de personas.
Como señalaron los investigadores, «se sabe poco sobre su posible impacto en la percepción del olfato y el gusto».
Para realizar la investigación, los hermanos analizaron los historiales clínicos electrónicos de una amplia base de datos internacional, comparando a 438 474 adultos con diabetes tipo 2 que utilizaban medicamentos GLP-1 con un grupo equivalente —de igual tamaño y características similares— que recibía otros tratamientos para la diabetes.
Según el estudio, los pacientes que tomaban fármacos GLP-1 presentaron una mayor probabilidad de desarrollar nuevas alteraciones en el olfato y el gusto durante el periodo de estudio de dos años, aunque la incidencia general siguió siendo baja.
Esta distinción es importante. Los hallazgos no implican que los pacientes deban dejar de tomar los medicamentos GLP-1; estos fármacos ofrecen beneficios bien documentados para la diabetes y la salud cardiometabólica. Más bien, la investigación identifica un efecto potencial adicional que los pacientes y sus médicos pueden comentar.
«Los médicos y los pacientes deben ser conscientes de las posibles alteraciones del olfato y el gusto entre los usuarios de agonistas de los receptores de GLP-1 (GLP-1 RA)», escribieron los investigadores en el estudio. Asimismo, subrayaron la necesidad de seguir investigando, señalando que «se requieren estudios futuros para validar estos hallazgos» y comprender mejor los mecanismos biológicos subyacentes.
Para Jonathan y Nir Zontag, este trabajo se suma al creciente cuerpo de investigación sobre los efectos más amplios de los medicamentos GLP-1 y podría ayudar tanto a médicos como a pacientes a comprender mejor un posible efecto secundario de unos tratamientos utilizados por millones de personas.