A medida que la pandemia de COVID-19 remite, un nuevo estudio dirigido por el Prof. Alex Gileles-Hillel, jefe de Neumología Pediátrica en Hadassah-Ein Kerem, revela que un mayor riesgo de cáncer de pulmón podría figurar entre los efectos a largo plazo del virus. Asimismo, sugiere una forma de identificar a aquellas personas más susceptibles de desarrollar cáncer de pulmón, allanando el camino hacia una intervención temprana y eficaz.

El estudio, liderado por el Prof. Gileles-Hillel junto con Kaylee Wallace y un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Marshall, fue publicado en la revista *Frontiers in Immunology*.

Prof. Alex Gileles-Hillel

Las personas que se recuperan de la COVID-19 a menudo desarrollan cicatrices pulmonares, lo cual puede elevar el riesgo de padecer cáncer de pulmón. El estudio exploró si un componente clave del virus —la proteína espiga— es capaz de dañar los pulmones e incrementar el riesgo oncológico.

El Prof. Gileles-Hillel y sus colegas analizaron datos de salud extraídos de una gran base de datos y llevaron a cabo experimentos con ratones. También examinaron aspectos como la inflamación, la coagulación sanguínea, la formación de cicatrices y el crecimiento tumoral.

Los datos revelaron que las personas que habían contraído la COVID-19 presentaban una mayor probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón, especialmente aquellas fumadoras. En los ratones, la proteína espiga provocó daños pulmonares, inflamación y pequeños coágulos sanguíneos, además de aumentar significativamente el crecimiento de los tumores. Los ratones que carecían de una enzima específica (TYMP) mostraron un menor daño pulmonar y un número considerablemente inferior de tumores, lo que sugiere que la enzima TYMP desempeña un papel fundamental y podría constituir una diana terapéutica para futuros tratamientos destinados a mitigar los riesgos a largo plazo.

«Si bien el riesgo a nivel individual sigue siendo relativamente bajo, su relevancia a escala poblacional puede ser considerable, especialmente en personas que presentan factores de riesgo, como el tabaquismo», afirmó el Prof. Gileles-Hillel. «Una mejor comprensión de estos mecanismos podría posibilitar una detección temprana y un tratamiento más eficaz».